Nació el 16 de marzo de 1840, en el paraje Carreta Quemada, cerca de Santa Rosa de Río Primero, al norte de Córdoba.
El 4 de noviembre de 1866 se ordenó como sacerdote. Desempeñó su ministerio sacerdotal en la catedral de Córdoba. Fue prefecto de estudios del Colegio seminario Nuestra Señora de Loreto. En noviembre de 1869 fue elegido vicario del departamento San Alberto, con unos 10 mil habitantes de toda Traslasierra que vivían en lugares distantes sin caminos y sin escuelas, desperdigados por las Sierras Grandes de más de 2.000 metros de altura.
Era triste el estado moral y la indigencia material de la gente. El corazón apostólico de Brochero no se desanima, sino que desde ese momento dedicará su vida toda no sólo a llevar el Evangelio sino a educar y promocionar a sus habitantes.
Los llevaba hasta Córdoba para hacer los Ejercicios Espirituales recorriendo unos 200 kilómetros, que les requería tres días a lomo de mula, en caravanas que muchas veces superaban las quinientas personas, sorprendidos muchas veces por fuertes tormentas de nieve. Al regresar, luego de nueve días de silencio, oración y penitencia sus feligreses iban cambiando de vida, siguiendo el Evangelio y buscando el desarrollo económico de la zona.
Con sus feligreses construyó más de 200 kilómetros de caminos y varias iglesias, fundó pueblos y se preocupó por la educación de todos.
Tuvo un papel activo en la epidemia de cólera que se desató en Córdoba: “…corría de enfermo en enfermo ofreciendo al moribundo el religioso consuelo, recogiendo su última palabra y cubriendo las miserias de sus deudos. Este ha sido uno de los períodos más ejemplares, más peligrosos, más fatigantes y heroicos de su vida”, señaló su amigo Ramón J. Cárcano.
Murió ciego, padeciendo lepra. “Murió de la forma en que vivió, todo humildad y sencillez.”
Fue declarado santo el 16 de octubre del 2016. Patrono del clero de Argentina.
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