Con la generosidad combatimos el egoísmo.
La generosidad no se agota en las palabras.
DIOS es el primero que traspasa toda generosidad.
Somos generosos cuando sabemos compartir y cuando damos lo mejor de nosotros mismos.
Dar afecto, ternura, alegría, tiempo y esperanza es propio de los generosos que siguen el ejemplo de Jesús.
Oración al divino Niño Jesús:
Divino Niño Jesús, Dios de mi corazón y modelo de mi conducta, estate siempre conmigo para separarme del mal y hacerme semejante a Ti haciendo que crezca en sabiduría y gracia delante de Dios y los hombres. ¡Oh dulce y pequeño Niño Jesús, yo te amaré siempre con todo mi corazón! Divino Niño Jesús, bendícenos. Divino Niño Jesús escúchanos. Divino Niño Jesús, óyenos. Amen.
El staf y dirección de revista POCITO MI CIUDAD, les desea una Feliz Navidad y próspero Año Nuevo.
¡Dios los colme de bendiciones!
























