Santa Teresa de Calcuta
Jesús: el Pan Vivo, el amor omnicomprensivo
El significado de esta Eucaristía es la comprensión del amor. Cristo comprendió. Comprendió que teníamos un hambre inmensa de Dios. Comprendió que habíamos sido creados para ser amados, y así Él se convirtió en el Pan de Vida, diciendo: “A no ser que coman Mi Carne y beban Mi Sangre, no podrán vivir, no podrán amar, no podrán servir”. Tenemos que comer este Pan y la bondad del amor de Cristo, para compartir su comprensivo amor. El también quiere darnos la oportunidad de trasformar nuestro amor por Él en acción viva. El se convierte en el hambriento, no sólo de pan sino de amor. El se convierte en el desnudo, no sólo por un manto que lo abrigue, sino por ese amor, por esa dignidad humana. El se convierte en el que no tiene hogar, no sólo por ese lugar en un pequeño cuarto, sino por ese sincero y profundo amor hacia el prójimo, que es la Eucaristía.
Este es Jesús, el Pan Vivo
El que ha venido a compartir su divinidad con nosotros. La Eucaristía, nuestra Gloria y alegría. La Santa Misa es nuestra oración cotidiana, en la cual nos ofrecemos con Cristo para ser partidos y distribuidos a los más pobres. La Eucaristía es nuestra gloria y alegría, y encierra el misterio de nuestra unión con Cristo.
Necesitamos a Jesús para llevárselo a los demás
La Iglesia nos ha encomendado el gran apostolado de llevar a Cristo al corazón de nuestra gente. Tenemos que acercarles a Jesús. Pero mientras no lo poseamos, no lo podemos dar. Es por esto que necesitamos de la Eucaristía. Es cierto que nuestra forma de vida es difícil. Pero no puede ser de otra forma. No se trata sólo de la pobreza material, sino de la pobreza de vivir permanentemente rodeado de gente que sufre, de moribundos. Sólo la Eucaristía, sólo Jesús, puede darnos la alegría suficiente como para realizar nuestra tarea con una sonrisa.
El alimento que me sostiene
La Misa es el alimento spiritual que me sostiene, sin el cual no podría vivir un solo día, una sola hora de mi vida. En la Misa está Jesús bajo la forma del pan, mientras que en los barrios bajos vemos a Cristo y lo tocamos en los cuerpos lastimados, en los niños abandonados.
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