(*)Alejandro E. Salazar Peñaloza
La vida de los Papas es todo un tema de análisis y de controversias, desde su elección hasta su muerte. Durante el siglo XX, estos personajes de relieve religioso han mantenido cautivados a todo el mundo y a muchos estudiosos. Sus palabras y escritos han sido –y aun son- escuchados por los principales mandatarios del mundo, quienes en algunos momentos se han sentido presionados.
La Historia de la Iglesia es un tema que muchos investigadores estudian con gran pasión, ya que por su importancia, es la institución que ha tomado en sus manos el deber de acompañar a sus creyentes. Sin embargo no debemos olvidar que como toda institución, manejada por hombres, también en muchos momentos ha cometido diversos errores de gravedad.
Todos hemos vivido de alguna u otra forma la elección de estos líderes. Tras la muerte de un Papa se abre todo un rito que se cumple al pie de la letra según lo establece el Derecho Canónico. En el Vaticano, el “Cónclave” (encierro), reúne a los cardenales papables, aquellos que por su condición pueden acceder al cargo. En votaciones y algunos acuerdos se elige al heredero de Pedro. Luego los feligreses apostados, casi siempre en la Plaza San Pedro, mirando la chimenea que con la fumata blanca anuncia el nuevo líder de la Iglesia Católica, Apostólica, Romana.
En esta oportunidad hablaré de uno de los papas que menos tiempo duró en su cargo, Juan Pablo I, y que debido a su breve período, se esconden diversas dudas sobre su deceso.
Entre 1900 y 1978, siete papas sucedieron a nuestro personaje: León XIII, Pio X, Benedicto XV, Pio XI, Pio XII, Juan XXIII, Pablo VI; sin embargo, nadie pudo imaginar el brevísimo papado de Albino Luciani.
Una vida al servicio de Dios

Albino Luciani nació en Forno di Canale, un pueblito al norte de Italia, el 17 de octubre de 1912. En una familia muy humilde, a su corta edad quedó huérfano de madre. Su padre, un trabajador incansable contrajo matrimonio nuevamente. Esto ayudó a la crianza del joven.
Ingresó al Seminario de Belluno, en la región del Véneto, y el 7 de julio de 1935 fue ordenado sacerdote. Con el fin de seguir su formación partió a Roma, a la Universidad Gregoriana. Dos años después regresó y se convirtió en Rector del Seminario de Belluno.

Para 1958, el papa Juan XXIII lo nombró obispo y para 1973 el papa Pablo VI lo nombra cardenal. A lo largo de su vida como sacerdote y autoridad eclesiástica mantuvo un voto de la pobreza y de la humildad, seguramente era el valor más importante de su familia.

Al sillón de Pedro
Los creyentes están de acuerdo que la elección papal es una decisión divina, sin embargo dentro de la Capilla Sixtina existen diversos acuerdos de partes.
El papa Pablo VI murió el 6 de agosto de 1976, luego de un par de días de agonía. Luego de las exequias, el Colegio Cardenalicio abrió paso al ritual, como ya estaba establecido.
El 25 de agosto comenzó el Cónclave, según los relatos, para lograr el papado se necesitaban 75 votos. Para logar esto, Luciani debió pasar cuatro votaciones, en la última obtuvo 101 votos de un total de 111.
Al ser elegido Papa, y cuando le preguntaron qué nombre tomaría, el habría contestado Juan Pablo I, a lo que él habría agregado que pronto llegaría su reemplazante, algunos piensan que esta premonición lo acompañaba como una sombra.
Los 33 días

El 33 es para los católicos un número muy importante, ya que Jesús habría muerto a esa edad. Parece que el fin de Juan Pablo I estaba dado por casualidad o causalidad.
En algunas charlas recogidas por quienes acompañaron a Luciani durante su papado, comentaron que él sabía de las problemáticas que el mundo vivía en aquel tiempo, una Guerra Fría que aún estaba en su momento más candente.
En aquellos días el Papa abrió una agenda cargada, los problemas de terrorismo que se daban dentro de Italia era algo que lo mantenía muy preocupado.
La despenalización del aborto, y la ley del divorcio ocupaban el tiempo de una Iglesia que debía repensar su accionar.
El conflicto en Medio Oriente entre israelitas y árabes puso en marcha acciones puntuales del Papa.
Los primeros días parecían ser la antesala de un papado cargado, y de mucho trabajo.
Cabe aclarar que el Papa gozaba de buena salud, según algunos informes, mostrando su cara alegre se llevó el apodo de el Papa de la sonrisa.
El Banco Vaticano y la sospecha de asesinato

Más allá de los problemas que nombramos anteriormente, había uno que ya venía desde antes y que Juan Pablo I debía intervenir. Al enterarse de la situación de corrupción que se daba dentro de la institución financiera del Vaticano y el pedido de informes, la situación se destapó. El Instituto de la Obra Religiosa (IOR), nombre del Banco Vaticano que se encontraba a cargo de arzobispo Paul Marcinkus. Según las investigaciones posteriores a la muerte del papa, el desvío de fondos hacia diversas instituciones (la mafia italiana y miembros de la logia Propaganda 2), según algunas entrevistas realizadas, Juan Pablo sabía de todo y estaba a punto de actuar.
En una entrevista a la monja alemana Erika Holzach, ella habría tenido una visión de los hechos trágicos, es que dos hombres entraron a su habitación; uno de ellos llevaba una jeringa que se le administró un medicamento mortal, el otro lo sostenía, según la visión, el papa no se resistió y aceptó su muerte.
El investigador y reconocido periodista británico, David Yallop junto a John Cornwell, desarrollaron un trabajo minucioso de investigación que llevó varios años. Aunque sus teorías no fueron aceptadas, entre las conclusiones el envenenamiento fue una de ellas. Según los datos, se habría utilizado “digital” medicamento que se usa para enfermedades cardíacas, pero que en dosis alta produce la muerte. La droga es imperceptible, sin olor ni sabor, lo cual en un análisis externo no se podrían dar cuenta. Su efecto se da entre las 2 y las 6 horas. El efecto se dio en la madrugada. El registro dice que fue encontrado en un tipo de agonía por sor Vicenza a las 4:45.
En los relatos recabados, los primeros en llegar a la habitación de Juan Pablo, fueron Diego Lorenzi y el padre Megge, quienes llamaron al Secretario de Estado Villot. Aquí comienza una serie de incongruencias: por un lado Villot obligó a la monja a no decir lo que había visto en la habitación. Esto involucra de alguna forma a uno de los hombres más cercanos al papa.
El doctor Buzzonetti revisó el cuerpo, en forma externa y determinó muerte por infarto de miocardio aproximadamente a las 23:00hs. Yallop afirma que en las condiciones en que se encontró sin vida, una autopsia hubiese aclarado el panorama. En una entrevista con los padres embalsamadores, ellos afirmaron que la muerte habría sido a las 4 o 5 de la mañana.
La afirmaciones del Vaticano fueron una respuesta inamovible y sin dudas de muerte natural; mientras que una serie de rastros obtenidos por los investigadores hipotetizaban un asesinato al Papa de la sonrisa.
Fuentes
- Castro, N. (2021) La salud de los papas. Medicina, complots, desde León XIII hasta Francisco. Buenos Aires. Sudamericana
- https://noticias.perfil.com/noticias/cultura/quien-mato-a-juan-pablo-i.phtml
- https://www.semana.com/gente/articulo/40-anos-despues-mafioso-confiesa-como-y-por-que-asesinaron-al-papa-juan-pablo-i/638288/
(*)Prof. Titular- Cátedra Antropología Cultural- Dpto. Historia-FFHA-UNSJ
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