Alejandro E. Salazar Peñaloza
Como leíste en el artículo anterior, las mujeres que nacieron durante la colonia en estos territorios sufrieron, lucharon y amaron casi como si fuera un pecado, pero su valentía les permitió quedar presentes en el tiempo y la historia.
Para 1984, una película argentina revolucionó los cines en nuestro país, su título era: Camila. Con la dirección de María Luisa Bemberg y protagonizada por Susú Pecoraro e Imanol Arias, la película nos remontaba a los tiempo turbulentos del gobierno de Juan Manuel de Rosas (1829-1852), sin embargo, a veces la realidad supera la ficción.

Describir aquellos años, en lo que hoy llamamos Argentina, pero en ese tiempo era la Confederación, es imaginarnos otra forma de vida y de pensamiento. Las diferencias políticas e ideológicas se pagaban con la vida; los personajes que hoy traemos de ese pasado fueron testigos – o víctimas- de aquel contexto.
Para 1829, y luego de la muerte de Manuel Dorrego – gobernador designado por la Sala de Representantes- Buenos había quedado bajo el control del Gral. Juan Galo Lavalle, unitario que había dado un golpe de Estado. En este contexto Juan Manuel de Rosas, federal y contrario, derrotó a Lavalle y fue nombrado Gobernador de Buenos Aires en dos períodos de 1829-1832 y de 1835-1852. En ambos períodos con plenos y extraordinarios poderes.
Nuestra protagonista, María Camila, había nacido el 9 de julio de 1825, pertenecía a una de las familias más importantes de Buenos Aires, los O´Gorman. Su padre, un aristocrático muy adinerado, cumplía y hacía cumplir a rajatabla las normas de la época, y además era muy cercano a la familia del gobernador de Buenos Aires.

La joven Camila, una “niña bien”, educada y servicial, también tenía sus propias aventuras que iban de escapadas a bailes, tertulias y algunas lecturas prohibidas de la época. Pero pronto la suerte y el destino darían un giro rotundo y trágico.
Ladislao Gutiérrez, un joven sacerdote tucumano, llegó a Buenos Aires en 1843, y por casualidad o causalidad a la vida de los O´Gorman, sin pensar lo que iba a suceder, fue designado como confesor y asesor espiritual, lo que llevó a tener un contacto directo con la joven. La Iglesia del Socorro fue testigo de ese amor, de las confesiones y del tormento que seguramente el curita debió enfrentar internamente. Ese amor clandestino fue creciendo día a día y noche a noche, con el miedo de ser descubiertos y el cansancio de fingir, ambos tomaron la decisión de huir de Buenos Aires.
Durante los primeros días de diciembre de 1847, la suerte estaba echada, ambos escaparon de la mirada acusadora de los porteños, con una documentación falsa, sus nombres fueron cambiados por: Máximo Brandier y Valentina Desan. El rumbo más seguro era Brasil, sin embargo al llegar a Corrientes comenzaron a vivir en Goya. Paralelamente, el padre de Camila, hombre recto e intransigente, denunció a su propia hija ante Rosas. Aquellos principios morales que regían la época servían como rectores pero también como parte de acciones injustas. La búsqueda de estos “pecadores” se expandió por toda la Confederación.
Los enamorados, lejos de Buenos Aires, pensaron tal vez que no corrían tanto riesgo. Casi seis meses de amor y cierta tranquilidad, el destino llegó a jugar su última carta. En una cena a la ,que asistió Ladislao fue reconocido por un sacerdote que no dudó en denunciarlo. El 17 de junio los jóvenes enamorados fueron puestos en prisión y trasladados a Santos Lugares.
Ya en Buenos Aires, por la gravedad del hecho, no habría juicio. Camila escribió una carta a su amiga Manuelita Rosas (hija de Juan Manuel), pero no hubo acuerdo. La joven O´Gorman confesó que estaba embarazada, esto podría parar el fusilamiento. Ya no eran dos, su amor los había constituido como familia. Ni el embarazo sirvió, las órdenes del gobernador eran claras y decisivas: fusilamiento.

El 18 de agosto de 1848, todo terminó, ambos recibieron las descargas de los fusiles federales. El amor no siempre triunfa en la tierra. Tal vez Camila y Ladislao viven su amor en otro lugar donde la injusticia no los alcanza.
Ladislao, ¿estás ahí?
A tú lado, Camila
(Película: Camila, 1984)
Imágenes: www.infobae.com
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