(*)Alejandro E. Salazar Peñaloza

 

Campaña de vacunación contra la viruela entre niños de escuela primaria en Inglaterra en 1962.

En 1958, el viceministro de salud de la URSS, Víktor Zhdánov, invocando la idea del bienestar, propuso a la Asamblea Mundial de la Salud realizar en forma conjunta una campaña de erradicación de la viruela. Esta idea era superior a las diferencias políticas que se iban dando día a día, ya que la enfermedad afectaba durante aquellos años a 2 millones de personas de las cuales en muchos de los casos terminaba siendo letal o con graves consecuencias.

La aparición de grandes pústulas es uno de los síntomas de la viruela.

            La viruela es una de las enfermedades más antiguas de la historia, se ha encontrado evidencia de la misma en culturas más antiguas. Este virus denominado científicamente “Virola virus”, se cree que ha terminado con casi 200 millones de personas, entre sus síntomas: fiebre, náuseas y vómitos, le suceden inflamaciones cutáneas algunas veces leves y otras graves. La transmisión entre personas era por contacto y de alta31 propagación. Aquellos que contraían la enfermedad eran tratados con antivirales aunque su resultado era muy débil. La única forma de hacerlo era por medio de la vacunación preventiva.

            Como se dijo anteriormente, para 1959 la campaña de vacunación mundial empezó con un alto acatamiento de todos los países y sus ciudadanos, terminar con esta enfermedad era la meta. Todo el esfuerzo comenzó a dar su resultado para 1977 cuando se detectó el último caso en Somalia.

La tranquilidad de exterminar a ese enemigo invisible generó mucha algarabía en todos los países, sin embargo el miedo brotó en agosto de 1978. Una fotógrafa que además era médica, Janet Parker, trabajaba en la Universidad de Birmingham- Inglaterra, comenzó a sentirse mal aquel 11 de agosto, y en pocos días le salieron protuberancias en las extremidades y la cara, cuando el médico la observó le diagnosticó varicela, pero el error y las especulaciones comenzaron a darse una semana después. Fue internada y con nuevos estudios temidos por los médicos apareció el resultado: era Viruela. La noticia se hizo eco a nivel mundial y el pánico volvió a los pensamientos de todos. Ante la situación se inició la vacunación a todos los allegados de la joven y a 500 personas más.

 

El profesor Henry Bedson, un experto reconocido a nivel internacional, se quedó destrozado ante la noticia del brote de viruela en su propia facultad.

¿Cómo era posible tal hecho? Pues allí comenzaron diversas especulaciones; Henry Bedson era el jefe del laboratorio de viruela de la Universidad de Birmingham, donde Janet trabajaba. Aquel laboratorio era uno de los pocos que tenían el virus y realizaban diversas investigaciones para la OMS. Mientras la prensa y las autoridades miraban en forma acusadora a Bedson, el padre de la joven murió de un paro cardíaco.

El desenlace de esto fue peor, la condena social sobre Bedson lo llevó a la peor decisión, el 9 de setiembre se quitó la vida dejando una nota donde agradecía a todos los que habían confiado en él y en su trabajo. Pero la desgracia no había terminado, el 11 de septiembre (días trágicos si los hay) murió Janet.

Tras los hechos se desarrollaron una serie de investigaciones que resultaron a favor de la Universidad de Birmingham desestimando las acusaciones. En octubre de 1978 la población estaba libre de viruela, aunque las dudas quedaban. Para 1980 se afirmó que Parker se había contagiado en los laboratorios de la Universidad, y que la enfermedad había quedado erradicada del mundo.

 

Bibliografía

 

 

(*)Prof. Titular- Cátedra Antropología- Dpto. de Historia-FFHA-UNSJ


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