Formación Católica: la fe y las virtudes cristianas
Enseñanzas de San Agustín de Hipona

Corazón
“Nos hiciste, Señor, para Ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti” (C 1,1,1).
“En mi corazón soy lo que soy” (C 10,3,4).
“Cuando nuestro corazón se levanta a Dios, se hace su altar” (CD 3,2).
“Cuando entras en tu aposento, entras en tu corazón. Bienaventurados los que se alegran cuando entran en su corazón y no encuentran allí nada malo” (CS 33,s.2,8).
“El frío de la caridad es el silencio del corazón, y el fuego del amor, el clamor del corazón” (CS 37,14).
“Pregunta a tu corazón; ve si posee la caridad. Si posee la caridad, posee la plenitud de la ley, y entonces ya habita Dios en ti, ya te hiciste trono de Dios” (CS 98,3).
“Volved. ¿Adónde? Al Señor. Es pronto todavía. Vuelve primero a tu corazón; como en un destierro andas errante fuera de ti. ¿Te ignoras a ti mismo y vas en busca de quien te creó?” (TEJ 18,10).
“Dame un corazón amante, y sentirá lo que digo. Dame un corazón que desee y que tenga hambre; dame un corazón que se mire como desterrado, y que tenga sed, y que suspire por la fuente de la patria eterna; dame un corazón así, y éste se dará perfecta cuenta de lo que estoy diciendo” (TEJ 26,4).

Cristo
“El que llama Padre nuestro a Dios, llama a Cristo hermano. Luego quien tiene a Dios por Padre y a Cristo por hermano, no tema en el día malo” (CS 48,1,8).
“Oyes orar al Maestro; aprende a orar; Oró para enseñarnos a orar, padeció para enseñarnos a padecer, resucitó para enseñarnos a esperar la resurrección”(CS 56,5).
“Temed al Cristo de arriba y sed benévolos con el Cristo de abajo. Tienes arriba el Cristo dadivoso, tienes abajo el Cristo menesteroso. Aquí es pobre, y está en los pobres” (S 123,4).
“Tal es el camino: camina por la humildad para llegar a la eternidad. Dios-Cristo es la patria adonde vamos; Cristo-hombre, el camino por donde vamos” (S 123,3).
“No vamos a Cristo corriendo, sino creyendo; no se acerca uno a Cristo por el movimiento del cuerpo, sino por el afecto del corazón” (TEJ 26,3).
“Cristo el Señor se humilló para que nosotros aprendiéramos a ser humildes” (S 272A).

Apostolado
“No seáis sabios para vosotros solos. Recibe el Espíritu. En ti debe haber una fuente, nunca un depósito, de donde se pueda dar algo, no donde se acumule. Dígase lo mismo de la alforja” (S 101,6).
“Esparce el Evangelio; lo que concebiste en el corazón, dispérsalo con la boca. Crean los pueblos al oírte; pululen las naciones…” (S 116,7).
“No me permite callar la caridad de Cristo, para quien deseo conquistar a todos los hombres, en cuanto depende de mi voluntad” (Ca 105,1.1).
“Anunciar para el Señor sea como vivir para el Señor” (Ca 140,29.70).
“Seguid, pues, vuestra carrera y perseverad corriendo hasta la meta; y con el ejemplo de vuestra vida y con la palabra de vuestra exhortación arrastrad en vuestra carrera a cuantos podáis” (BV 23,28).

Comunidad
“Somos, en efecto, todos a la vez y cada uno en particular, templos suyos, ya que se digna morar en la concordia de todos y en cada uno en particular” (CD 10,3,2).
“Bien, tú puedes, yo no. Guardemos lo que uno y otro hemos recibido; inflamémonos en la caridad, amémonos unos a otros, y de esta forma yo amo tu fortaleza y tú soportas mi debilidad”(S 101,7).
“Dado que hablamos del camino, comportémonos como si fuéramos de camino: los más ligeros, esperad a los más lentos y caminad todos a la par” (S 101,9).
“En cuanto a bienes espirituales, considera tuyo lo que amas en el hermano, y él considere suyo lo que ama en ti” (S 205,2).
“Las almas de muchos hombres son muchas también; pero, si se aman, son una sola alma” (TEJ 14,9).
“Gran poder tiene para hacernos propicios a Dios la concordia fraterna” (TB2,13,18).
“La caridad, de la cual está escrito «que no busca sus propios intereses», se entiende de este modo: que antepone las cosas comunes a las propias, no las propias a las comunes” (R 5,2).

Conversión
“El hombre nuevo nace del viejo, porque la regeneración espiritual se inicia con el cambio de la vida terrestre y mundana” (CS 8,10).
“El cántico nuevo es el cántico de la gracia; el cántico nuevo es el cántico del hombre nuevo; el cántico nuevo es el cántico del Nuevo Testamento” (CS 143,16).
“El temor es el comienzo de la conversión” (AJ 9,28).
“La conversión del corazón tiene que estar polarizada hacia Dios (AJ 28,11).
“Antes de llenar el vaso con el líquido bueno hay que derramar el malo” (AFe 1,13).
“»No tardes en convertirte al Señor». Estas palabras no son mías, pero son también mías; si las amo, son mías; amadlas, y serán vuestras”(S 339,7).

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