LA INFANTA MENDOCINA

0
154

Mercedes Tomasa: La guardiana del descanso del Libertador

Por: Granaderos Bicentenario Imagen de referencia: Ensayo digital por Ramiro Ghigliazza


Un encuentro postergado

Recién pudieron empezar a conocerse cuando la pequeña ya tenía ocho años. Antes, los deberes de su padre los habían separado. Como dos desconocidos, parten hacia la lejana Europa a vivir el solemne ostracismo de José. Era el año de 1824.

Ese alejamiento forzado hace que nazca entre ellos un amor filial puro e infinito, que sólo la muerte podrá cortar —y tal vez, ni aún así—.

El sostén del Guerrero

Mercedes se convirtió en el pilar fundamental de San Martín en su soledad europea:

  • Consuelo: Fue el paño que enjugó las lágrimas de su melancolía.

  • Alegría: Le regaló al Libertador dos nietas, que se convirtieron en la luz de su vejez.

  • Guía: Fue los ojos de Don José cuando la ceguera lo golpeó en sus años finales y el bastón que acompañó su caminar cansino.

El testimonio del Procer

El General San Martín siempre fue consciente de la entrega de su hija. Así lo dejó plasmado en el Artículo Sexto de su Testamento (23 de enero de 1844):

“…Aunque es verdad que todos mis anhelos no han tenido otro objeto que el bien de mi hija amada, debo confesar que la honrada conducta de ésta, y el constante cariño y esmero que siempre me ha manifestado, han recompensado con usura todos mis esmeros, haciendo mi vejez feliz...”

Hacia la inmortalidad

Aquel 17 de agosto de 1850, Mercedes gritó de dolor cuando el General exhaló su suspiro final. Desde ese instante, se convirtió en la celosa guardiana de la memoria del Libertador de Tres Naciones.

Mercedes Tomasa San Martín Escalada de Balcarce, la “Infanta Mendocina”, fue la gran compañera que supo apuntalar el injusto exilio. Entró en la inmortalidad un 28 de febrero de 1875, a la edad de 59 años.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí