San la Muerte

Alejando E. Salazar Peñaloza*

 

Durante el mes de agosto, pero en especial entre los días 15 de 20 muchos devotos y seguidores rinden culto a San La Muerte.

muerte

Escuchar la palabra muerte, nos traer a nuestra memoria, aquello que ya no existe, lo que desapareció del plano físico, por tal el temor se hace presente. En este sentido hablar de que la misma muerte sea santificada es como contradictorio.

La santificación como hemos visto en algún otro artículo, está ligado a la capacidad de convertir un ser, o persona en un santo/a. Por tal aquellos que profesan la religión católica saben que esta institución tiene todo un procedimiento canónico para tal fin. Sin embargo, hay otros que llamamos santos populares donde la institucionalidad no es tenida en cuenta.

La historia de San La Muerte en Latinoamérica es larga, y tiene diferentes versiones que, con el paso del tiempo, se han modificado. La más conocida habla de un monje que en el norte argentino durante el siglo XVIII se dedicaba a la evangelización y el cuidado de los indígenas, por esto fue injustamente encerrado en una prisión, allí sufrió un largo tiempo sin comida. Al tiempo sus verdugos fueron a liberarlo, y allí encontraron una imagen desconocida que provocó mucho temor, la figura cadavérica de monje acosaba, al abrir los barrotes la misma señaló con el dedo a los maltratadores. Desde ese momento ese personaje, al cual se desconoce su nombre fue tomado como San La Muerte. Otras versiones señalan que éste personaje se relaciona con el umbandismo en el norte del Brasil.

Si bien este santo se lo asocia a personas que desarrollan alguna acción delictiva o personas que se encuentran en prisiones, no es siempre el caso. Diversos estudios antropológicos muestran en sus devotos diversos pedidos o favores: recuperar o tener a la persona amada, en algunos casos algunas madres de jóvenes que le piden saquen a sus hijos de sus acciones delictivas.

La Iglesia Católica rechaza absolutamente cualquier relación con esta imagen o su santificación, sin embargo, sus devotos rezan oraciones como el padrenuestro al momento de hacer algún pedido o agradecer.

Sus imágenes varían, si bien la más común es aquella figura calavérica con un manto negro y su guadaña; otras pueden tener un manto blanco. La mayoría suelen ser talladas en huesos humanos, maderas o cerámica. Estas son colocadas en ermitas comunitarias o personales. Entre las ofrendas se pude encontrar cigarrillos, botellas de vino o cerveza, cintas rojas.

tatuaje San La Muerte

Cuando sus seguidores obtienen un milagro, suelen tatuarse su imagen en la espalda, la pierna, o brazos.

Cabe aclarar que las creencias son personales, y son anclajes culturales que permiten a cada grupo cultural vivir y sobrevivir en su tiempo, entendiendo la relación entre el plano físico y el espiritual.

 (*) Prof. Titular- Cátedra Antropología- Dpto. Historia- FFHA-UNSJ

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