Le pedí a Dios que me dictara unas palabras para mi amigo, como aquella vez que le escribí “Y UNO APRENDE”
Querido amigo, te veo muy triste y acongojado, luego de tu caída, miro tus ojos y se ven tan tristes, igual que cuando despediste a tu papá….
Sabes? A veces es bueno tropezar y caer de rodillas porque entonces puedes ver la grandeza de Dios y lo pequeños que son los hombres, esos que te aplauden en público y luego cuando te das vuelta clavan la daga en la espalda.
Seguro la rabia que sientes es porque diste todo de ti y nadie agradeció, pero no importa, cuando comiences de nuevo, allí estarán tus verdaderos amigos, esos que siempre estuvieron a tu lado, tirando del mismo carro y sabrás separar los buitres de barro que te picotearon todos estos años porque los superaste en todo.
Me encantaría darte un gran abrazo pero esperaré, porque aún sigo siendo su piedrita en su zapato….. le deseo el mejor día del amigo, amigo querido, y muchas gracias por estar siempre hasta en los momentos difíciles de mi vida….
No tengo un regalo espectacular, solo estas simples palabras y agradecer lo mucho que hizo por mi y vuelvo a decir….. Y UNO APRENDE…….
De María Torres para el doctor Sergio Mauricio Uñac
























