Leía la primera lectura que propone la Iglesia para hoy, 28 de Junio, y que corresponde al libro del Génesis capítulo 18, donde se relata el encuentro de Dios con Abraham, nuestro padre en la fe. Y es interesante porque el escritor ha plasmado una historia contada a través de generaciones, porque fue el momento que El Señor, ha decidido cumplir la promesa de darle a Abraham un hijo (Isaac) que será de donde nacerá el pueblo de Israel.
Pero también El Señor representado por tres personas celestiales viene a decidir si destruir a Sodoma y Gomorra, las ciudades donde el pecado ha hecho llegar al Cielo un clamor muy grande.

Lo interesante de esta lectura (y una enseñanza para nosotros) es la postura de un hombre justo ante Dios para interceder por esos pueblos que están haciendo precipitar la ira de Dios sobre ellos. Abraham con humildad pero con audacia, se acerca al Señor y le dice: “¿Así que vas a exterminar al justo con el culpable?. Tal vez haya en la ciudad cincuenta justos. ¿Y Tu vas a arrasar ese lugar, en vez de perdonarlo por amor a los cincuenta justos que hay en el? ¡Lejos de Ti hacer semejante cosa!..

Ante esta súplica llena de argumentos muy válidos ante Dios, El Señor le responde: “Si encuentro cincuenta justos en la ciudad de Sodoma, perdonaré a todo ese lugar en atención a ellos”.

No conforme, Abraham sigue intercediendo haciendo lo mismo, pero por cuarenta…por treinta, por veinte, y finalmente solamente por diez, a lo que El Señor siempre responde que si encontraba a esos justos, no la destruiría.

Esto nos lleva a que muchas situaciones catastróficas requieren de amigos del Señor que con perseverancia y audacia intercedan por los demás, y que El Señor encuentre “diez justos” para que decida no destruir este mundo por culpa del pecado del hombre.

Nuestro gran intercesor es Jesucristo, que con sus santos y ángeles ruegan al Padre por esta generación que lucha por derechos (re-torcidos) como el aborto (por dar un ejemplo), tratando de convencer a los demás que creen en el derecho a la vida, que sus reclamos ante la ley humana son válidos y justos. Estamos viviendo en un mundo donde la mentira se vuelve legal, y el libertinaje encuentra razones para sustentar los pecados que nos afectan a todos.

Dios Padre nos está mirando y escuchando el clamor de los inocentes, Jesucristo desde el altar de su Iglesia sigue elevando al Eterno su sacrificio por nosotros, el Espíritu Santo no deja de inspirarnos que sigamos “practicando lo que es justo y recto”, sin embargo estamos llegando a un punto no retornable…Necesitamos urgentemente que una nueva generación crea en el enviado del Padre eterno y comience una nueva era según sus mandamientos…si no, no hará falta que Dios nos destruya, para eso nos bastamos solitos, y si no pregúntele a la naturaleza. Que Dios nos ayude, y que descubramos que somos tan poca cosa que hasta un Virus microscópico nos puede destruir, pero que Dios nos ha dado por medio de Jesucristo el poder de la oración.

J.R. Millán


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